Una mujer hospitalaria, empática y solidaria que disfruta hacer sentir bien a quienes llegan a su casa.
Para ella, recibir personas es una forma de compartir. De abrir las puertas de un espacio que representa un sueño cumplido y convertir una estancia en algo más cercano, más humano y más personal.
May se describe como una mujer de corazón noble y valiente, de esas personas que han aprendido a seguir adelante incluso en medio de las dificultades.
Y hay algo que su familia tiene claro sobre ella: es todo terreno.
Esa fortaleza convive con una parte mucho más cálida: la de una mujer a quien le gusta cocinar, atender, conversar y procurar que quienes llegan a La Casa de May se sientan cómodos.
Durante tu estancia tendrás contacto directo con May y podrás conocer una de las partes más especiales de la casa: su cocina.
May cocina para sus huéspedes y comparte una tradición que viene de generaciones. En su familia se cocina desde su bisabuela, y esa historia también forma parte de lo que encontrarás aquí.
Su cocina tiene especial cariño por los sabores del mar y por los ingredientes locales de Oaxaca.
Pero más allá de la comida, se trata de compartir una mesa, una conversación y un momento que haga que tu estancia se sienta verdaderamente personal.